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La estadía en la clínica

Estoy de vuelta en casa desde después de almuerzo y hasta el momento ando bien, salvo por unos dolores pasajeros que el Profenid -que dicho sea de paso es vil ketoprofeno, jeje- exterminó, muahaha.

Dudé un poco antes de contar mi experiencia, porque lo que menos quiero es que algún candidato a las distintas cirugías de obesidad pueda, al leer estas líneas, asustarse y echarse para atrás, pero decidí hacerles un resumen con toda la verdad. Aquí va.

Al par de horas de ingresar me bajaron a pabellón. Me empezó a dar ataque de nervios pero traté de pensar en "Grey&4oCZ-s Anatomy"&4oCm- y no me resultó. Gracias a Dios me pusieron luego la mascarilla de la felicidad, así que alcancé a rezar un mareado Padrenuestro y a dormir. Desperté vomitando hasta por la nariz, con unos dolores atroces. Una voz masculina daba instrucciones: &4oCcwqE-incorpórenla, levántenla que se puede ahogar, límpienla!&4oCd-. Rápidas manos actuaron. &4oCcwqE-Ya, está despertando!&4oCd-. La mascarilla de nuevo.

Cuando abrí los ojos pegoteados, desperté en el infierno. Tenía que haberme muerto porque ese dolor que me carcomía las entrañas no era humano -¿conté que la máxima cirugía que había tenido era dental&4oCm-?-. No podía respirar, seguía vomitando super seguido y el frío parecía intensificar todo. Sentí ruido de playa, y alguien que me invitaba a caminar y a tomar helado. Caché que estaba &4oCc-rallando la papa&4oCd- heavy. Pasó una guag&w7w-ita con chupete y su familia detrás. Me conmoví. Le sonreí bobamente y ¡paff! &4oCcwqE-Está desaturando! ¡Y está vomitando de nuevo! ¡Llama al doctor Asdf!&4oCd-Al final una ¿enfermera? echó unas maldiciones: &4oCc-se ensució, hay que cambiar&4oCm4oCd-. Comenzaron a moverme entre cuatro personas y a lo lejos escuché como una persona gritaba: &4oCcwqHCoQ-Me duele demasiado, por favor no me muevan tanto, se los suplico, ahhh!!&4oCd- Al rato caché que los gritos eran míos. (&4oCm-)

Pasaron cinco horas en vez de las dos y media programadas y seguía en Recuperación. Me negué terminantemente a que ningún familiar entrara a acompañarme, hasta que fui enviada a Cuidados Intermedios. Cuando reaccioné, tenía como 3 &4oCc-vías&4oCd- &4oCT- las agujitas con mangueras por donde ponen el suero y los remedios- en la mano izquierda, un dedo con un clip que supongo tomaba el pulso, la mascarilla con oxígeno a full, vendas neumáticas aparte de las otras medias apretadillas para evitar coágulos, una máquina q me estrangulaba el brazo para tomar la presión a cada rato, los electrodos, el drenaje colgando de la guata y un kinesiólogo me hablaba a todo escape que tenía que respirar mecánicamente, algo de &4oCc-pulmones medio desinflados&4oCd-, &4oCc-neumonias&4oCd- y cosas. La boca, pastosa y pegada.

El segundo día también lo pasé en el limbo, y lloriqueaba del dolor. Enfermeras al rescate. Tres o cuatro doctores en la pieza alegaron los pros y los contras de algunos remedios. Que &4oCc-no era lo esperado&4oCd-, que &4oCc-hay que estabilizarla&4oCd-. Mi vieja me tomaba la mano con los ojos vidriosos.

El tercer día me cambiaron los remedios y por fin pude respirar, ahora sin mascarilla sino con esa manguerita q meten en la nariz. Pude caminar con la kinesióloga 50 minutos agarrada de la maquinita de los &4oCc-pip pip&4oCd-, me permitieron ver tele sentada en el bergere &4oCT- gracias santo cable por series concedidas-, me hicieron exámenes que salieron todos bien, y el doctor Berry hasta me dejó tomar un tecito tibio. ¡La Hormiga más feliz que perro con pulgas!

Incluso esa tarde me llamaron ene personas, y fueron a verme una amiga y los papás del Hormigo &4oCT- dicho sea de paso, el tío Hormigón me dejó unas lucas para que pidiera una x-box a la pieza, pero terminé pidiendo un notebook un ratito no más, jiji-. Me pasaron a sala normal para el último día en la clínica.

Hoy me costó ene despertar, pero andaba muy feliz. Ya me las ingeniaba para bajar sola las piernas de la cama, y acarrear la maquinita y el suero. Iba al baño feliz y hasta me duché (la mitad y de a presas, por las heridas, pero ¡me duché!). Me llamaron otra amiga y Hernán Francisco, lo que aproveché para contarles que ya me venía a casita.

Tengo que ir a control para que me saquen el drenaje y los parches el miércoles, y de ahí para adelante, a comenzar con las papillas y jaleas varias. Pero es una maravilla al lado de la sufrida del principio, así que lo voy a hacer feliz, y les voy a ir contando.

Mis saludos respetuosísimos e idolatreros para las maravillosas y guapas enfermeras, auxiliares, kinesiólogos y para los doctores -en especial al doctor Marcos Berry- de la Clínica Las Condes. Hicieron mi estadía mucho mucho más amena esos días. Así da gusto mejorarse. Nuevamente gracias a Marcelo Schatloff de la Corporación Baros, ya que sin su impulso esta aventura no habría sucedido. También gracias a mi familia que está "aperrando" de manera increíble, a los amigos que fueron, a los que aún llaman, a los que prometieron caer esta semana de visita, y a los colegas blogueros que están apoyando con fuerza. ¡Gracias totales!


Nota:
No incluyo fotos de la hospitalización porque no le encontré sentido a subir una con cara de atropellada-por-camión, jej.


(*) Imagen desde cirugiadeobesidad.cl




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