Mi vida transcurrió durante mucho tiempo entre guiones ajenos de películas ajenas. Leí más de los que podía recordar, y ahora recuerdo más de los que necesito. Aquellas historias que corregía, desechaba, mejoraba o empeoraba se me aparecen en sueños, me persiguen, me azotan y están planeando hacerme saltar desde la pasarela de un barco a un mar lleno de gente como yo. Durante mucho tiempo pensé en borrarlas de mi memoria, en pagar un tratamiento para hacerlas desaparecer. Hoy, todas esas historias plagadas de errores, lo sé, son mi mejor patrimonio, una fuente de ideas que no repetir, un mapa del tesoro al revés.