De la nada en la que mi corazón vaga,
sólo puedo rescatar un susurro cansado.
Un calor acompañante, fiel y dulce,
en este paseo por el tiempo perdido.
De la nada que alimenta mis días,
no escapan cantos de ilusión alguna,
ni de alegría despiadada o enfermiza,
sino lágrimas que ahogan mi mirada.
De la nada sólo escapo hacia otra nada.
1995
Technorati Tags: poesia, vacio, soledad, tristeza