C. I.
No hubo suerte, y me quedé sin comprobar si la mujer barbuda lo era de verdad o no. A cambio, recordé que tengo en casa, desde hace por lo menos veinte años, un billete para el tren de la bruja que nunca me atreví a usar. Bienvenidos al circo (aunque la foto sea de la playa cercana, hace mucho tiempo). Y no olviden sus gafas 3D.